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Hay distintos motivos para querer adquirir un perro: tener un compañero, obligarse a salir y moverse más, enseñar responsabilidad a los niños, llenar un vacío o incluso hacerle un dulce regalo a alguien (aunque este último motivo es, sin duda, uno de los mayores responsables de que los animales terminen en la calle…). Y, por supuesto, acoger a un animal de la calle puede ser otro motivo, y uno muy noble.

 

No obstante, salvar a estos perros puede ser una labor infinita mientras se sigan abandonando a tantos de ellos. Se están llevando a cabo acciones de carácter institucional en la lucha contra el abandono, como es el registro de ADN en Málaga; pero, sobre todo, la sociedad debería concienciarse y nosotros, los amantes de los animales, a los que nos parte el alma ver atropellados por las calles a estos seres tan inocentes, deberíamos luchar en común contra esta injusticia. Sin embargo noto que no estamos unidos, sino que nos separa la opinión acerca de si comprar o adoptar; algo que no debería ser motivo de discusión.

 

 

Yo tengo dos perros y dos gatos, y tengo buenas razones para haber comprado a mi primer perro. Un serio problema personal me impuso la necesidad de llenar mi vida y de darle sentido, así que, en primer lugar, pensé en adoptar, por lo que busqué en protectoras de Suiza, mi país; las cuales, por cierto, no están sobresaturadas e incluso importan perros de protectoras extranjeras. Me decidí por una perrita que había visto en una foto, pero al contactar con la protectora para visitarla y comprobar nuestra compatibilidad, resultó que debían traerla en avión desde España (¡qué coincidencia!) y que tenía leishmania; una enfermedad que no se conocía en Suiza hasta hacía poco.... Pero yo, en aquel momento, me sentía débil y triste, sin capacidad para sobrellevar más carga, y si tuviera una perrita que sufría, yo sufriría con ella. Finalmente no la adopté… Salvar a un perro de la calle es una actitud muy noble, siempre y cuando estemos dispuestos a darle un hogar permanente, con independencia de su actitud frente a cualquier situación o miembro de la familia. Pero no siempre sabemos por lo que ha pasado ese animal.

 

Poco después me enteré de un caniche mediano de una camada de 7 hermanos que aún no tenía dueño. Cosa muy extraña, porque los criaderos, antes de cruzar a sus perros, suelen saber quiénes serán los futuros compradores. Cruzar dos perros porque son muy monos y los cachorros van a ser preciosos es una falta de responsabilidad cuando no se conoce de antemano quiénes son los que se llevarán a cada uno de los posibles cachorros, evitando así que los pequeñines caigan en malas manos: esa es la labor de un buen criadero. Una perra puede tener dos cachorros, pero también puede tener nueve… ¿Tenemos nueve posibles candidatos fiables para nuestros cachorros? Si la respuesta es no, no deberíamos realizar cruces; y así evitaremos que algún cachorro acabe en la calle.

 

Cuando compré ese caniche, adquirí también la tranquilidad y seguridad de saber de dónde viene y de que no tiene ninguna enfermedad propia o hereditaria; pues para cruzar perros en Suiza es obligatorio contar con análisis e informes sobre todo ello. Fui a visitarlo tres veces antes de llevármelo a casa, gracias a lo que comprendimos que somos compatibles y que siempre será un miembro de mi familia. Además, ya tenía dos meses y medio cuando lo adopté, tiempo durante el que los criadores lo habían alimentado, limpiado y cuidado en su propia casa junto a su madre y sus hermanos, con los que aprendió la conducta de un perro sano. El cachorro estaba acostumbrado a la higiene, a otros perros, a gatos y a niños; está vacunado dos veces, desparasitado y acostumbrado a la alimentación más adecuada.

 

Si me hubiera sentido capacitada para adoptar un perro lo habría hecho, pues no hay duda de que sería una gran ayuda para él y para mí misma. Sin embargo, los perros adoptados arrastran un pasado, y quien no tenga la fuerza suficiente para afrontar ese pasado, no debería arriesgarse a aceptar una responsabilidad que quizá no sea capaz de asumir.

 

 

Ahora bien, quienes vayan comprar un perro, deben asegurarse de hacerlo en un criadero serio  que se preocupe del bienestar de los cachorros, evitando comprar animales de los que no sabemos si han sido separados de sus madres demasiado temprano o si tienen problemas de conducta que la familia de adopción no vaya a ser capaz de solventar.

 

Adoptar es una acción muy noble, estamos haciendo un bien a un ser vivo que nos lo agradecerá de por vida, pero no debemos juzgar a quién no lo haga, pues puede haber razones de peso para ello. Y, por supuesto, luchemos juntos contra el abandono.

 

Alexia Hammer

Alumna del Curso Superior en asistencia a la atención clínica en centros veterinarios

 
Sobre el Autor: Escuela Veterinaria MasterD

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Escuela Profesional de Veterinaria de MasterD.
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