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TRATAMIENTO DE LA LEISHMANIA

 

Se acerca la primavera y con ella llegan las pulgas, garrapatas, mosquitos y demás parásitos. Estos están en su punto álgido y la prevención es lo más importante ahora mismo, pero, ¿y si en lugar de prevenir toca curar?

 

La leishmaniosis es una de las zoonosis más conocidas de nuestro país. El protozoo Leishmania infantum parasita tanto a perros como a humanos a través de su vector particular, el mosquito Phlebotomus sp. Esto hace que, en las tardes cálidas como las que empezaremos a vivir próximamente, sacar a pasear a nuestra mascota sea un hecho íntimamente ligado a la protección de la misma. Pero si tu perro (al igual que muchos otros) ya está contagiado no debes dejar que cunda el pánico. Aún existen opciones.

 

Elvis debe su nombre a su afición por aullar desde que era un cachorro. Siempre fue un animal muy activo y juguetón. Por desgracia aproximadamente en septiembre de hace dos años, Alicia, su dueña, empezó a notar que perdía vitalidad por momentos. Donde antes había un perro loco por salir a pasear ahora se encontraba uno apático. La visita al veterinario acabó por confirmar que su mascota padecía leishmaniosis.

 

Elvis con su juguete favorito

 

 Ante el alarmismo inicial de Alicia, su veterinaria optó por explicarle que, si bien la enfermedad era grave, con la atención necesaria su perro podría salvar la vida. El primer paso fue un tratamiento con Hepatosil durante un año y, pasado este tiempo, continuaron con otro a base de Zyloric. Este último acompañará a Elvis durante el resto de su vida en forma de comprimido cada doce horas.

Fármacos Hepatosil y Zyloric. Imágenes recuperadas de: www.tiendanimal.com y https://tienda.farmashop.com.uy/zyloric-300mg-14-comprimidos.html

 

 Una vez que el perro comenzó con su tratamiento, el cambio fue radical. En cuestión de muy poco tiempo volvió a ser el animal activo y feliz que era antes. “La concienciación e información sobre esta enfermedad son primordiales, tanto a la hora de prevenirla como de reaccionar a ella. Elvis llevaba un collar protector pero ningún método preventivo es 100% eficaz. Si no hubiese estado atenta a los síntomas quizá no habríamos detectado la enfermedad a tiempo…Ahora tiene un tratamiento adaptado a su nueva vida y, aunque a veces me cueste horrores darle sus pastillas por lo buen rastreador que es, no podemos estar más felices.” nos cuenta Alicia.

 

 Aunque la prevención sea siempre lo mejor, a veces no es suficiente. Si sospechas de que tu perro padece leishmaniosis, acude rápidamente al veterinario. Los finales felices, como el de Elvis y Alicia, son posibles si se actúa con rapidez.

 

 
Sobre el Autor: Cristina Barrera

Foto autor
Bióloga y alumna del Máster en enfermería veterinaria general, ecuestre y exóticos de la Escuela de Veterinaria de MasterD
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