Animales en la antigüedad y otras culturas (I): El escarabajo de Egipto

  • El escarabajo acompañaba a los antiguos egipcios a lo largo de toda su vida
  • Es uno de los amuletos que goza de mayor popularidad en todo el mundo

 

Animales en la antigüedad y otras culturas (I): El escarabajo de Egipto

A cuantos visitan Egipto les resulta curioso encontrar en las tiendas de recuerdos gran cantidad de estatuillas, colgantes y otras cosillas que representan escarabajos peloteros, en particular el denominado Scarabaeus sacer.

 

Ello se debe a que los antiguos egipcios precristianos y preislámicos consideraban que este artrópodo era un ser divino cuya presencia les traía buena suerte, por lo que resulta lógico que lo emplearan como amuleto y que apareciera a menudo en jeroglíficos, esculturas y en todo tipo de contextos artísticos y religiosos. Y no solo eso, sino que formaba parte del proceso de embalsamamiento…

 

Como no podía ser de otra manera, con la importancia que cobró el mundo antiguo a partir, sobre todo, del siglo XIX, el escarabajo pasó a formar parte de aquellos elementos que interesaban a los investigadores y turistas de todo el mundo, junto con los papiros y otros objetos representativos de la cultura egipcia antigua.

 

 

El escarabajo era sagrado en el antiguo Egipto porque se relaciona con el dios Khepri (pronunciado más o menos como Jepri), quien se creó a sí mismo y volvía a nacer cada mañana de la misma manera que renace el Sol, en un ciclo ininterrumpido; de hecho, este dios hacía que el Sol amaneciera. Por estas razones se le considera el dios de la vida eterna, de la resurrección y del amanecer (a diferencia del famosísimo dios Ra, que era el dios del sol de la mañana; es decir, del sol en todo su esplendor). Y el escarabajo, como representación suya, tiene exactamente las mismas atribuciones. 

 

Dios Khepri

 

¿Qué relación hay entre un insecto tan pequeño y abundante con un dios como Khepri? Por extraño que parezca, los antiguos egipcios encontraron serios paralelismos entre ellos… Este insecto pone sus huevos en bolas de estiércol que posteriormente entierra y, de los agujeros, surgen los pequeños escarabajos de manera mágica y sin intervención aparente de progenitores, casi como si los escarabajos adultos renacieran de sus tumbas; lo que fue interpretado por los antiguos egipcios como resurrección e inmortalidad. A estas propiedades (propias de Khepri) se añade que el escarabajo pelotero empuja incansablemente bolas de estiércol en lo que parece un ciclo continuo; de la misma manera que hace Khepri hace con el Sol cada mañana…

 

Estas características hicieron que, desde el año 2300 a. C. hasta plena época romana, los egipcios se rodearan de muchos amuletos, grabados y representaciones de escarabajos en todo tipo de materiales, incluidos el oro y las piedras preciosas, para beneficiarse de la presencia de Khepri.

 

La mayor parte de las representaciones de escarabajos eran amuletos, lógicamente, y habitualmente bajo la forma de medallones que, además, incluían nombres o inscripciones. No obstante, en muchas ocasiones las representaciones de los escarabajos tenían mayores dimensiones y se construían con otros fines (aunque siempre persistía su capacidad como amuletos): sellos de las familias nobles, ofrendas o regalos conmemorativos, etc. Y, por supuesto, había grandes representaciones de escarabajos en templos y lugares de culto.

 

Hemos de resaltar, no obstante, el uso que se daba a las esculturas de escarabajos en el proceso de embalsamamiento, pues normalmente el corazón de los cadáveres era sustituido por un escarabajo pétreo que portaba una inscripción del Libro de los Muertos.

 

Libro de los Muertos

 

Esta sustitución, que en realidad tenía la utilidad práctica de impedir la putrefacción del corazón, se explicaba desde una perspectiva religiosa partiendo de la resurrección  que representaba el escarabajo, pero también en la creencia que tenían los egipcios de que el corazón (en caso de dejarlo en su sitio…) podría testificar en nuestra contra en el día del juicio.

 

En definitiva, el escarabajo acompañaba a los antiguos egipcios a lo largo de toda su vida, tanto a nivel personal como social; pero cuando la persona formaba parte de la realeza, el escarabajo le acompañaba incluso después de haber dejado esta vida. Pocos animales han gozado de tanto interés por parte de los humanos…

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