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El nacimiento de un potro siempre suele ser un acontecimiento importante tanto en el caso de una yeguada como en el caso de un particular que ha decidido tener un potro. Se trata de un momento crítico y lleno de peligros tanto para la yegua como para el potro, y aunque afortunadamente la mayoría de los partos de yeguas suelen ocurrir sin ningún tipo de contratiempo debemos estar preparados por si se da la temida urgencia.

 

Lo ideal, como en todos los partos, es tener cierta idea de cuando debería ocurrir. Si se trata de una yeguada y la preñez ha sido fruto de la inseminación artificial seguramente llevaremos un control estricto y riguroso del calendario y unos controles a lo largo de la gestación. Esto sería lo ideal, pero en muchas ocasiones no es posible y conviene que prestemos atención a los signos que nos va ofreciendo la yegua y hagamos las cuentas un poco más a groso modo para tener una idea de cuándo va a llegar el potro.

 

Como he comentado, la mayoría de los partos en yeguas, salvo que estén programados y vigilados, van a pasar desapercibidos para el propietario o cuidador. La yegua buscará el momento de mayor tranquilidad y soledad dándose lo más probablemente el parto por la noche y encontrando el cuidador al potrillo ya por la mañana de pie y mamando.

 

Obviamente si todo va bien y sucede como acabo de comentar los cuidados serán mínimos. Conviene sin embargo prestar especial atención a que el potro se levante en las primeras horas para poder mamar adecuadamente así como que la yegua tenga calostro suficiente y de calidad para el potro. El encalostrado en las primeras 4-10 horas de vida es fundamental y va a ser el salvavidas para ese potrillo, por esto debemos prestar especial atención a este tema y si se dan irregularidades subsanarlas en seguida.

 

Otro tema importante es la expulsión del meconio. El meconio son esas primeras heces que expulsa el potrillo, de un color más oscuro de lo habitual. En ocasiones pueden quedarse retenidas y producir impactaciones muy molestas para el potro que pueden llegar a ser peligrosas para su vida.

 

También es interesante revisar el cordón umbilical, desinfectarlo y observar que la salida de la orina se efectúa por la uretra. En algunos potrillos se da lo que conocemos por uraco persistente, esto es que el conducto del uraco permanece abierto y en lugar de salir la orina por la uretra de forma normal sale por el ombligo. Por esto es importante observar las primeras micciones del potrillo para asegurarnos de que todo está en orden.

 

En todo caso, debemos recordar que un potrillo es un animal delicado, y que las primeras horas de vida son vitales para su viabilidad. Si bien es cierto que debemos darle espacio a la madre para relacionarse de forma natural con su potrillo, debemos estar atentos a estos temas cruciales que acabamos de comentar, y sin dudar un instante, en el caso de que observemos una irregularidad en ellos, llamar al veterinario para que actúe de inmediato. 

 
Sobre el Autor: Escuela Veterinaria MasterD

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Escuela Profesional de Veterinaria de MasterD.
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