ESPECIES EN EXTINCIÓN »

En España la situación del oso pardo es crítica.

La Fundación el Oso Pardo y Ecologistas en acción son dos organizaciones muy involucradas en el aumento de su población.

 
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Aunque los osos de la Península Ibérica se encuentran entre los más pequeños del mundo (el pirenaico es un poco mayor que el cantábrico), ello no es óbice para que sean los omnívoros más grandes del entorno ibérico. Son efectivamente muy robustos, pues los machos suelen pesar unos 180 kilos y las hembras entre 130 y 140 kilos. Miden 90-100 centímetros desde el suelo hasta la cruz y tienen una longitud total de 2 metros. Destaca también su corta cola de 7-8 centímetros, su gran cabeza y el color negro de sus ojos y su nariz. Tienen un tupido y espeso pelaje con colores que van desde el pardo oscuro hasta el crema; aunque estas tonalidades se oscurecen en las patas, llegando casi al negro. Viven entre 25-30 años en libertad y alrededor de 45 años en cautividad.

 

La dieta de los osos de la Península Ibérica es vegetariana en un 75%. No obstante, el oso es omnívoro por naturaleza, por lo que también come otros animales (15%) e insectos (10%). Los osos pardos tienen la particularidad de que, a diferencia de sus primos de otras latitudes, no hibernan; o, en caso de que hibernen, lo hacen de manera episódica, no continua. 

 

En el mundo hay alrededor de 200.000-250.000 osos pardos, pero en España su situación es crítica. En el pasado vivían en muchas partes de la Península Ibérica pero la caza, la deforestación y los cambios en su ecosistema los han obligado a recluirse en la Cordillera Cantábrica y los Pirineos. Ahora bien, ni siquiera en estos dos puntos su número es abundante, pues ni las estimaciones más optimistas consideran que haya más de 250 ejemplares en la Cordillera Cantábrica y 40 en los Pirineos. Lo que es más, en realidad ya no quedan osos pirenaicos, pues el último ejemplar hembra autóctona murió en 2004. La única razón por la que todavía hay osos en los Pirineos es porque desde 1996 se han reintroducido varios ejemplares de osos eslovenos que, por lo que parece, se han adaptado bien y han conseguido reproducirse.

 

Aunque la situación es francamente mala, la sensibilización gubernamental y las acciones acometidas por organizaciones como la Fundación Oso Pardo  o Ecologistas en Acción  parecen estar dando sus primeros frutos. Se ha registrado un aumento constante en la población de osos de la Cordillera Cantábrica y de los Pirineos desde finales de los 80. En concreto, según los datos de la Fundación Oso Pardo, en los Pirineos se ha pasado de 2 a 6 osas con crías entre 1989 y 2015; mientras que en la Cordillera Cantábrica se ha pasado de 4 a 34 osas con crías en los mismos años.

 

Es evidente que estamos muy lejos de considerar que los osos de la Península Ibérica están fuera de peligro, pero si continuamos trabajando tenemos una posibilidad de impedir su extinción total.

 

 

 
Sobre el Autor: Escuela Veterinaria MasterD

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Escuela Profesional de Veterinaria de MasterD.
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